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La labor del profesor universitario: No todos somos iguales

25 septiembre, 2011

Como prometí en este post, aquí voy a comentar la famosa carta que envió Esperanza Aguirre a los profesores de secundaria de la Comunidad de Madrid. En concreto, la frase “Soy plenamente consciente de que, con las Instrucciones para el nuevo Curso Académico, en las que se indica que todos los Profesores de Educación Secundaria tienen que completar su horario hasta las veinte horas semanales, en lugar de las dieciocho actuales, se les está pidiendo un mayor esfuerzo”. Es decir, si la misma Presidenta de la Comunidad de Madrid no sabe cuáles son las tareas que desempeña un profesor de secundaria (o debería desempeñar), ¿qué se puede esperar de un ciudadano cualquiera? Despues se disculpò por este error, pero me da igual, con ese “error” ya ha demostrado su absoluta ignorancia acerca de cuáles son esas tareas.

Puesto que yo tampoco las conozco con todo detalle, me centraré en las de un profesor universitario, y despues extrapolaré.  Sin duda, si se pregunta a un ciudadano medio cuáles son estas tareas responderá “dar clase”. ¿Pero cuántas horas de clase da un profesor universitario? La respuesta sorprendería a la mayoría de la gente: No más de 8 por semana (si es titular o catedrático), probablemente menos. ¡Menudo chollo! Solo trabajamos 8 horas por semana, tenemos 3 meses de vacaciones,… visto lo visto eso deben de pensar Esperanza Aguirre, Ana Botella, y a buen seguro piensa mucha otra gente.

Supongamos por ejemplo que aumentan ese número de horas a 10. ¿Qué dirían los sindicatos y la inmensa mayoría de profesores? ¡Menuda barbaridad, preparar una clase lleva muchas horas, ademas hacemos tareas investigadoras, gestión,…!

¿Cuál es la realidad? El personal de la universidad esta dividido en dos cuerpos “Personal de Administración y Servicios” y “Personal Docente e Investigasdor”. Los profesores pertenecen al segundo cuerpo y, como su nombre indica, se supone que esas son sus tareas: Docentes e Investigadoras. ¿En que proporción cada una? Realmente lo desconozco, parece razonable que sea el 50%, pero que yo sepa hay libertad en este aspecto (legalmente quiero decir, en la práctica sin duda la hay, con tal de que se impartan las clases que tocan.). Sin embargo, ¿qué sucede realmente? Entre los profesores que he conocido, y de los que he oido hablar, de distintos departamentos de distintas universidades de España, parece que un porcentaje significativo trabaja lo mínimo posible, es decir, imparte sus clases (sospecho, y sé por lo que ví como alumno y por comentarios de alumnos,  que más mal que bien) dedicando el menor tiempo posible a prepararlas y no dedica un solo segundo a las tareas investigadoras. Por otro lado, hay profesores que realmente trabajan muchas más horas de las que legalmente tienen que hacerlo (que deben ser entre 35 y 40 por semana, ciertamente desconozco la cifra exacta), bien sea porque tienen mucho interés en impartir buenas clases, porque dediquen mucho tiempo a sus tareas investigadoras o por ambas razones.

Entonces: ¿Qué efectos tendría el aumento del número de horas de clase que mencionaba en el penúltimo párrafo? Aquellos profesores que se limitan a dar sus clases con la menor preparación posible se quejarían por tener que trabajar un poco más de lo que venían haciendolo, pero seguirían trabajando muchas menos horas de las que deberían. Sin embargo, a aquellos profesores que realmente cumplen (o que cumplen ampliamente) con sus obligaciones o bien les supondría un importante sobreesfuerzo, o bien les llevaría a dedicar menos tiempo a la preparación de sus clases o sus tareas investigadoras.

Esto es lo que siempre “olvidan” decir los sindicatos, y lo que siempre se quiere ignorar en este país: No todos somos iguales. Una medida como la de Esperanza Aguirre puede ayudar a que el trabajo real de algunos se acerque al que realmente deberían hacer (aunque éstos, en general,  son los peores, por lo que no es que la sociedad vaya a ganar algo con profesores malos dando más horas de clase) pero puede ser nefasta para aquellos que sí cumplen con su labor, muchas veces con creces.

Mi lectura pues sobre el conflicto con los profesores de secundaria es que entre éstos los hay que apenas trabajarán más que las horas que han de dedicar a impartir clase pero también los habrá que trabajen más de lo que legalmente están obligados a hacerlo: Preparando clases, manteniéndose al día, etc. ¿Qué sentido puede tener tratar a todos por igual?

Hoy mismo un amigo me comentaba que tiene compañeros que llegan a trabajar a las 10 y salen a la 1, o que están de baja dos meses por cualquier nimiedad. Así es como funciona (y mucho me temo que funcionará) el sistema público en este país mientras no haya (o apenas haya)  incentivos por el trabajo bien realizado y no haya nada que perder por el trabajo mal realizado.

Lo políticamente correcto en este país es tratar a todos los que están en la misma situación por igual, y esa es la receta perfecta para permitir que aquellos que quieren trabajar lo mínimo posible sigan asi, y para dificultar el trabajo de aquellos que quieren (por simple sentido de la responsabilidad, o porque les gusta) hacerlo bien.

Por cierto, un último comentario. Con esta discusión no pretendo decir que lo importante deba ser el número de horas que una persona trabaja realmente. Lo auténticamente importante es su rendimiento, si bien hay una correlación entre ambos aspectos.

From → opinion, universidad

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