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¿Por que no hago huelga?

28 marzo, 2012

En principio, dado que pienso que muchas cosas podrían funcionar mejor, y que los políticos que tenemos hacen muchas cosas mal, puede ser sorprendente que no vaya a hacer huelga el jueves. Sin embargo, aquí explicaré por qué es muy improbable que, en el modelo de sociedad actual, alguna vez vaya a hacer huelga. Como explique en esta entrada, apoyar cualquier cuestión global es, en la mayoría de las ocasiones, algo que gusta mucho hacer, pero yo procuro evitar: hablar de lo que no se sabe o se sabe poco. Yendo al grano de la huelga en cuestión. Sé que es contra la reforma laboral. Pero, ¿en que consiste esta reforma laboral? Sinceramente, prácticamente no tengo ni idea. Lo único que se es que he leído que facilita el despido. Y añado el “he leído” porque que lo haya leído no quiere decir que así sea. En esta ocasión supongo que sí, pero no paro de sorprenderme ante lo opuestas que en muchas ocasiones son las informaciones de distintos medios de comunicación, unos apoyando lo que dice el PSOE el 99% de las veces, otros apoyando lo que dice el PP el 99% de las veces.

Bien, entonces, la reforma laboral facilita el despido. Y digo yo, ¿eso es malo? Una vez más, no lo sé. Por un lado, desde el punto de vista de “nosotros los trabajadores” puede parecer claro que es así. Y así funcionan los sindicatos (como los partidos políticos), quedándose en el nivel superficial de las cosas. Tras ese nivel superficial, yo pienso que igual no es tan malo para “nosotros los trabajadores”. Es decir, si cuando alguien va a contratar a un trabajador le va a costar mucho deshacerse de él, ya sea porque el negocio va mal, o porque es un incompetente, quizás no le contrate, o directamente ni abra el negocio. Esto tendrá un contraargumento, y así sucesivamente.  Las cosas no son tan fáciles.

Sí, podría intentar informarme mejor de los pros y contras de la reforma laboral (tanto de este aspecto como de los demás que incluya), pero me llevaría un tiempo del que no dispongo (si es que pudiese conseguir la información de forma objetiva y tuviese los conocimientos para valorarla de forma objetiva, cosa que dudo mucho.)

Esta es una razón, pero ahora viene la segunda, y principal: los sindicatos. Si los partidos políticos me parecen muy malos, los sindicatos están a un nivel similar. En el ámbito que conozco, la Universidad de Valencia, me parecen una muestra clara del “a mi me conviene esto, luego defiendo esto otro”, sin pararse ni medio segundo a ver lo correcto (o incorrecto) que es lo que proponen.

Yo llegue a la Universidad de Valencia como investigador Ramón y Cajal. El programa Ramón y Cajal se creo con la finalidad de que investigadores que habían leído  la tesis y habían pasado un periodo postdoctoral en el extranjero pudiesen volver a España con una plaza de investigador durante 5 años, pagada por el Ministerio, y a la conclusión de esos 5 años, si la investigación que habían desarrollado había sido suficientemente buena,  la universidad a la que fuesen les contratase. Sin embargo, no tardé en vez la previsión con la que se hacían las cosas en este país, y en particular en la Universidad de Valencia. Como esos 5 años de Ramon y Cajal los pagaba el ministerio, la Universidad de Valencia encantada de que viniesen cuantos más investigadores RyC mejor. ¿Pero lo de que tras los 5 años se crease una plaza permanente? Ni planteárselo hasta que llegue el momento o, más precisamente, hasta que los RyC empezamos a preguntar que intenciones tenían. En esa época empecé a conocer como funcionaban los sindicatos, y sobre todo, el peso que tenían en las decisiones de la universidad.

La mayoría de la gente que estaba en sindicatos respondía al típico perfil del profesor universitario en España: persona que ha estudiado la carrera en la UV, al terminar la carrera no ha tardado mucho en conseguir una plaza de ayudante en la UV y desde ese momento ya tenía la vida resuelta (aunque en teoría las plazas de ayudante son para unos años, en la práctica terminan siendo para siempre en un 99% de las casos, y quizás me quedo corto). Durante mucho tiempo, no hubo ningún RyC. ¿Resultado? Que los sindicatos ignoraban por completo a los RyC, los veían como un estorbo: mira que como creen plazas a gente que no es de la casa (y tiene un currículum unas cuantas veces mejor que la gente de la casa) y ello dificulte las plazas de “los nuestros”…  Así hasta que algunos RyC, al ver como funcionaban las cosas,  empezaron a meterse en sindicatos y entonces, ya hubo algún apoyo por su parte. ¡Siempre que eso no supusiese ningún peligro para los de la casa, claro!

Otra de las cosas que vi en aquella época, y que me resultaron y resultan frustrantes, es lo poco que importa lo bien o mal que haga uno las cosas (como ya expliqué por ejemplo aquí). Básicamente, la decisión de la universidad con respecto a los RyC tenía que ser algo del tipo “o siguen todos, o no sigue ninguno.” Claro, queda mal distinguir… Y creo que los sindicatos tienen buena parte de la culpa de que esto sea así. ¿Quizás porque, en media, una persona que está en un sindicato trabaja (fuera del sindicato) mucho menos de lo que lo hace quien no esta en sindicatos?

Un ejemplo más reciente de esta obsesión que tienen por defender el “todos somos iguales”. Parece ser que una de las prehistóricas leyes de la universidad española dice que, salvo acuerdo en sentido contrario, la elección de la docencia en los departamentos se hace por categoria y antigüedad (como mencione aquí,  ya hablaré con más detalles sobre esto en un futuro, supongo). Pues bien. Todo el mundo coincide en que ser profesor titular de universidad es mejor que ser profesor contratado doctor. De hecho, existe una promoción de contratado doctor a profesor titular, y no en sentido contrario. Siendo profesor titular eres funcionario (es decir, no hay quien te eche). Siendo contratado doctor no eres funcionario. Es cierto que “gracias” a los esfuerzos de los sindicatos cada vez hay menos diferencias entre titular y contratado doctor. (El camino establecido para quien no sale de casa es ayudante, después ayudante doctor, posteriormente contratado doctor y luego, quizás, titular, o quizás nunca se tengan los méritos necesarios para ser titular y se quede en contratado doctor toda la vida.) Pues bien, el caso es que los sindicatos llevan un par de años diciendo que ser titular y ser contratado doctor debería ser igual a la hora de escoger la docencia. ¿Por que? Evidentemente, porque en los sindicatos hay muchos contratados doctores y menos titulares. Lo curioso es que entre esta gente que dice que tendría que ser igual, no creo que exista uno solo que caso de poder acceder a titular rechazase la opción de hacerlo, por mucho que a efectos prácticos fuese todo igual.

Total, dado que creo que la única opción para hacer huelga en este país es por medio de estos sindicatos, me parece que nunca haré huelga. Sin duda hay muchas razones por las que haría huelga, y una de ellas es esta prehistórica ley para la elección de la docencia. Pero me parece que me tocaría hacerla solo, y como creo que eso no es posible, tendría que ser otra cosa.

From → opinion

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